Viernes, 22 de febrero de 2008.
Vocalistas y vocalización. Un baile interesante. Cantar, sentir en inglés como y para un angloparlante. La noche anterior, rebuscando en la agenda y en la memoria de conciertos, localizamos a Georges, nuestro primer coach. Es cantante e inglés, así que qué mejor guía para Noemí y ambos Jordis, que van a pasar los próximos días poniendo las voces. Siguiendo la estela de la inmediatez, lo recogemos en un taxi y lo metemos en el estudio con Jordi Tamayo, renuente a aprender la lengua de Shakespeare y, sin embargo, un excelente alumno. Media hora y la fonología inglesa ya es suya. “Me cuesta. Tengo que confesar que no me gusta mucho cantar en inglés porque tardo en adueñarme de las canciones”. Mientras Georges aplica su talante flemático con Tamayo, Lligadas nos vuelve a inquietar. Hay cierta locura y pesimismo en el libro que le ocupa, “Els grans temes d’un pensament i d’una vida”, de Jordi Gol i Gorina. El tema de hoy es… ‘La muerte ideal’. Sin comentarios.
Tamayo, con la voz tocada y una dosis extra de esfuerzo, está en la habitación de al lado y no nos separa ningún cristal, es decir, el estudio no se ve desde la sala de control de sonido. Parece que nos comuniquemos con un marciano y su forma de interpretar gana más credibilidad, si cabe. Entre envíos de claqueta y mejoras de pronunciación, “On the Roof of Hell” se prueba con baterías ochenteras –“¡es demasiado!”, concuerdan los presentes- y “The Meaning” cambia el piano por la guitarra.
Lunes, 25 de febrero de 2008.
Sobre Noemí recae el peso de nueve temas, que trabaja rápidamente con Georges y después con un nuevo compañero en esta aventura, Duncan. En teoría, viene a apoyar como coach en la dicción, pero lo que no sabe es que acabará regalándonos su voz y su acento en el poema de “Kew Gardens”. Su capacidad pedagógica para que Noemí lo aprenda lo convierte en candidato ideal para grabarlo él mismo: su tono es perfecto. Y no es el único que nos sorprende. Colum y Cecilia, violín y violonchelo respectivamente, traen el espíritu de Irlanda, la Europa balcánica y el Mediterráneo hasta Sant Martí. Su aportación es tan bonita que asusta. Será porque Lligadas ha perdido sus miedos y se atreve con todo: vuelve el bajo eléctrico para “Keep Life Wild”, “Catacombs of Love” y “On the Roof of Hell”, la guitarra eléctrica en “Suburban Princess” y decide incluir una guitarra manouche en “Heaven after Heaven”, ya apuntada como el single del disco.
Viernes, 29 de febrero de 2008.
Jordi Lligadas y su hermano Pau no paran de cuchichear en lenguaje musical: blancas, negras, compases y demás. Nos cuentan que “estar tocando o, sobre todo, cantando es un acto de fe y arte que muchas veces no se corresponde con lo que suena bien o mal: el músico o cantante cree que lo hace bien o viceversa y desde la mesa de sonido puede no encajar en absoluto. Es la objetividad de la tecnología frente a la imperfección humana”. Las pistas se completan hoy, cerrados temas como “Lullaby” y algunos cambios de instrumentos (para no variar). Es el día que marca el año bisiesto, sin duda una señal de bonanza. Miralles está deseando escuchar la mezcla definitiva, pero una propuesta de última hora alargará el proceso hasta la masterización unos días más. Dos mezclas se ponen en danza, porque alguien presenta a Jordi Lligadas al conocido Paco Román y deciden experimentar en RSP Estudios (‘el submarino’), la guarida de Román en otro barrio barcelonés con nombre de santo, Sant Andreu.